Nazisplotaition: Ilsa, Loba de las SS

Las llamadas películas de la explotación son el delicioso y prohibido bajo vientre del cine, exaltan los bajos instintos y el morbo más mundano. A pesar de su reputación de ser de bajísimo presupuesto y mal hecho, el cine de explotación ha encantado a los fans del circuito fílmico alternativo durante décadas. Los adictos al cine basura existen de a millones. Una de las gemas de uno de los subgéneros del cine de explotación (el llamado Nazisploitation) es, sin lugar a dudas, “Ilsa, la loba de las SS” (1975).
Dentro de un subgénero de explotación particularmente desagradable, “Ilsa…” es una película de Nazisploitation profundamente ofensiva que es tan escandalosa que dejará tu mandíbula en el suelo. La trama de la película se desarrolla en un Stalag (campo de concentración) alemán donde la despiadada Ilsa es Kommandant (comandante). Dos son los hilos conductores de la historia: En primer lugar, Ilsa está obsesionada con la noción de que las mujeres tienen un umbral de dolor mucho más alto que los hombres y por lo tanto deben ser capaces de luchar junto a los hombres en la primera línea de combate. Ella y su equipo médico realizan experimentos nefastos sobre las presas que cautivas en el campo para probar su teoría. En segundo lugar, la comandante es una ninfómana voraz que tiene relaciones sexuales (consentidas y no tanto) con los internos. Ella está buscando a un hombre que pueda durar toda la noche, pero lamentablemente por lo general terminan eyaculando demasiado pronto y por este terrible “crimen”, Ilsa los castra a modo de castigo. Hacia el final de la película, la protagonista se encuentra con un recluso que puede superar la meta. “Ilsa: Loba de las SS” califica como una película enferma y profundamente ofensivo, pero por otro lado es pura parafernalia Grindhouse de los años 70. Ciertamente no es una película que nadie querría ver una y otra vez. Es una sucesión de escenas de tortura y experimentación sexual, así como un montón de desnudez cortesía de la fantástica interpretación de una maniática sexual que Dyanne Thorne ofrece de Ilsa. A pesar del hecho de que la dirección es fija, la actuación es acartonada y hay un factor de cliché importante, la maldad inherente de “Ilsa: Loba de las SS” se filtra a través de cada fotograma. En conclusión, a pesar de su tono moralmente reprobable, debemos recordar que la película es un pedazo de cine de Grindhouse y cumple en entregar los bienes de mala calidad del más puro cine de explotación cinematográfica lo que la convierte en la película paradigmática de su subgénero.

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